La analogía que nadie te explica
Es como cuando llevas tu auto al taller:
El mecánico te cobra por su mano de obra.
También debes pagar por el aceite, el repuesto, el escáner o el líquido de frenos.
El mecánico no se queda con todo ese dinero. Solo recibe lo correspondiente a su servicio.
Con el despacho de aduana pasa exactamente lo mismo.





